Cuerpo astral

La protección del cuerpo astral


En el cuerpo físico, como sabemos, hay órganos especializados para cada sentido; el ojo para ver, la oreja para oír, etc. Sin embargo, en el plano astral no ocurre así.

Las partículas del cuerpo astral están constantemente fluyendo y girando; algo así como el agua hirviendo; de manera que no hay partículas que permanezcan constantemente en un Chakra. Por el contrario, todas las partículas del cuerpo astral pasan por todos y cada uno de ellos.


Cada Chakra tiene la función de despertar en las partículas que pasan por el mismo, cierto poder de reaccionar; un Chakra despierta el poder de ver, otro de oír, y así sucesivamente.

En consecuencia, ninguno de los sentidos astrales está localizado, estrictamente hablando, o confinado en una parte determinada del cuerpo astral. Más bien se ha de decir que todas las partículas de dicho cuerpo poseen el poder de reaccionar.

De consiguiente, el hombre que haya desarrollado la visión astral utiliza para ver cualquier porción de materia de esa clase; de manera que puede ver igualmente bien objetos que estén enfrente, atrás, arriba, abajo o a los lados. Lo mismo ocurre con los demás sentidos. En otras palabras, los sentidos astrales están activos en todas partes del cuerpo.

No es fácil describir el substituto del lenguaje por medio del cual se transmiten las ideas astralmente. El sonido, en el sentido ordinario de la palabra, no es posible en el plano astral; en efecto, ni siquiera es posible en la parte más elevada del plano físico.

Tampoco sería correcto decir que el lenguaje en el mundo astral es transferencia del pensamiento; lo más que se puede hacer es describirlo como transferencia de pensamientos formulados de una manera particular.

En el mundo mental, un pensamiento se transmite instantáneamente a la mente de otro, sin forma alguna de palabra; de consiguiente, en el mundo mental el lenguaje no importa en absoluto.

La comunicación astral se encuentra, por así decirlo, a medio camino entre la transferencia del pensamiento, en el mundo mental, y el lenguaje de sonidos en el mundo físico; pero todavía es necesario formular el pensamiento en palabras.

Para este intercambio es, por tanto, necesario que ambos comunicantes tengan un común lenguaje.

Los Chakras astrales y etéricos guardan la más estrecha correspondencia; pero entre uno y otro, e interpenetrándolos, de una manera difícil de describir, hay una envoltura o tela de textura apretada, compuesta de una sola capa de átomos físicos muy comprimidos e impregnados de una clase especial de prana. La vida divina, que normalmente va del cuerpo astral al físico, está sintonizada como para atravesar este resguardo con toda facilidad; pero es una barrera impenetrable para todas las fuerzas que no puedan emplear la materia atómica de ambos planos. Esta tela es una protección natural para impedir la abertura prematura de la comunicación entre los planos, lo cual no haría más que causar daño.

Esta tela es la que impide normalmente que recordemos con claridad los sueños; es también la causa de la momentánea inconsciencia que siempre ocurre a la muerte. Si no fuera por esta protección, el hombre vulgar podría, en cualquier momento, ser sometido por una entidad astral a la influencia de fuerzas a las cuales no podría dominar. Estaría constantemente sujeto a obsesiones de entidades astrales deseosas de apoderarse de sus vehículos.

Dicho resguardo o tela, puede ser dañada de varias maneras, a saber:

1- Un gran choque en el cuerpo astral; por ejemplo, un susto repentino puede rasgar este delicado organismo y, como se dice vulgarmente, enloquecer a la persona.
Un acceso muy fuerte de ira, puede también producir ese efecto; lo mismo que cualquier otra emoción muy fuerte de carácter maligno, la cual produce una especie de explosión en el cuerpo astral.

2 - El uso de alcohol o de narcóticos, incluso tabaco. Estas substancias contienen elementos que se volatilizan al quebrarse, algunos de los cuales pasan del plano físico al astral. Hasta el té y el café contienen tales elementos, aunque en cantidad infinitesimal, de manera que sólo producen efecto cuando se abusa de ellos por muy largo tiempo.

Estos elementos se precipitan por los Chakras en dirección opuesta a la que debieran; al hacerlo repentinamente dañan seriamente y, por fin, destruyen dicha delicada tela.

Este deterioro o destrucción puede ocurrir de dos maneras, según la clase de persona de que se trate y la proporción de dichos elementos en sus cuerpos astral y entérico.

En una clase de personas, la precipitación de la materia volátil, quema propiamente la tela, y abre así la puerta a toda clase de fuerzas irregulares e influencias dañinas. Los afectados de esta manera sufren de delirium tremens, de obsesión o de locura.

En otra clase de personas, los elementos volátiles, al fluir a través de la tela, endurecen, de alguna manera, a los átomos, en forma que detienen o entorpecen la pulsación de los mismos y no pueden ser vitalizados por la clase particular de prana que los une para formar la tela. Esto da por resultado una especie de osificación de la tela, de modo que, en vez de pasar demasiada fuerza de un plano a otro, pasa muy poca.

 Los sujetos a este proceso tienden a desmerecer en sus cualidades, se vuelven materialistas, brutales, pierden sus mejores sentimientos y el poder de dominarse a sí mismos.

Todas las impresiones que van de un plano a otro han de pasar únicamente por los súplanos atómicos, sean del físico o del astral; pero al producirse el proceso endurecedor infecta, no sólo a la materia atómica, sino también a la materia del segundo y del tercer súbplano, de manera que la única comunicación posible es por los súplanos inferiores, en los cuales sólo se encuentran influencias desagradables y malignas.

La conciencia del hombre corriente no puede utilizar todavía materia atómica pura, ni física ni astral; por consiguiente, no tiene normalmente comunicación consciente posible y a voluntad entre los dos planos.

La adecuada manera de conseguir tal comunicación es purificar los vehículos hasta que la materia atómica en ambos esté completamente vivificada, de manera que todas las comunicaciones entre los dos pasen por dicho camino. En tal caso, la tela conserva su posición y actividad en alto grado, y deja de ser barrera para la perfecta comunicación, a la vez que continúa impidiendo el estrecho contacto con los súplanos inferiores indeseables.

La otra manera en que se puede dañar la tela es lo que se llama en términos espiritistas "someterse a desenvolvimiento". Es muy posible (en realidad muy común) que una persona tenga sus Chakras astrales bien desarrollados, de manera que pueda actuar libremente en el plano astral; sin embargo, no recordar nada de su vida astral al volver a la conciencia del mundo físico.

¿Cómo hacer un Viaje Astral?

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